La Voz de Ica

30.Oct.2014

Ultima actualizacion08:41:11 PM GMT

El Orgullo de ser Peruano

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Una muestra representativa del sentimiento patriótico que nos embarga en estos momentos, a los que vivimos en este milenario país, apareció en una encuesta que encargara el diario El Comercio y publicada en sus páginas el último día del mes pasado.

Un contundente 96% respondió con sonoro “SI” a la pregunta de ¿está usted orgulloso de ser peruano o no? Los sentimientos que generaba haber nacido en el Perú fueron entre otros: orgullo, esperanza, optimismo, amor y cariño por el lugar que nos acoge, por su historia ancestral, por la infinidad de manifestaciones culturales heterogéneas, distintas, acrisoladas por el tiempo y transformadas en una identidad propia, singular.

Pero todavía somos un país que se construye con aciertos y errores de sus ciudadanos y de sus gobernantes. La encuesta también preguntó ¿de qué nos sentimos orgullosos los peruanos? Las respuestas inmediatas mencionaron a Machu Picchu, maravilla moderna del mundo; de poseer un inmenso potencial en nuestros recursos naturales; de decir con altivez que tenemos una gastronomía que sorprende gratamente dentro y fuera de nuestras fronteras; que el arte, la cultura y la historia a través de los tiempos representan nuestro emblema, nuestra bandera, nuestro orgullo.

Podemos divergir por muchas cosas y en muchos temas, pero el sentimiento de patria nos identifica por igual -por encima de nuestras circunstanciales envolturas sociales, económicas o culturales- si comparamos encuestas similares de años pasados advertimos que estamos experimentando una evolución favorable. Esto no quiere decir que estemos en el paraíso, tampoco que nuestros gobernantes hayan dejado de lado su acostumbrada demagogia o que la corrupción, la delincuencia, la falta de justicia, la discriminación o la pobreza hayan sido superadas.

El motivo es que tenemos más razones por la cuales sentirnos anímicamente mejor. Nos invade sentimientos positivos, admiración colectiva por lo nuestro, por lo auténtico, por la capacidad mancomunada de sobreponernos a las adversidades, a los errores de conducción de todos aquellos que detentan poder.

Las actitudes positivas de los peruanos de ahora se sobreponen y rebasan a los sentimientos de rabia, odio, vergüenza o pena que personal o socialmente experimentamos. Estamos dejando atrás la tara que arrastrábamos de ser “un país sin identidad, con débil adhesión por nuestros símbolos patrios”. El optimismo tampoco es abrumador, pero es ya una tendencia confirmada.

Ahora tenemos referentes de carne y hueso para demostrar nuestro orgullo: Mario Vargas Llosa, Gastón Acurio, Juan Diego Flores, los triunfos internacionales en el cine, los resultados positivos en la Copa América, fortalecen nuestros sentimientos por lo nacional.

Dirigiendo una mirada local sobre nuestras fronteras, decimos que todavía tenemos más de un motivo para estar orgullosos de ser iqueños. Ya no tenemos al Santuario de Luren como imagen internacional de ciudad y su majestuoso Señor habita -mismo damnificado- en casa provisoria; nuestra Huacachina ha perdido no sólo agua, sino el brillo y esplendor de épocas pasadas por desidia y parsimonia de autoridades de todas las épocas. Aquellos que cargan con responsabilidad por estos yerros ya tienen asegurado un sitial de vergüenza y oprobio en las páginas de la historia de estas tierras. Esto es indubitable. Y contra lo que algunos de nuestros “agudos pensadores” locales sostienen, a la Patria no sólo se le revienta cohetes los 28 de Julio, patria se hace todos los días desde nuestra particular posición, en lo personal o en colectividad.